jueves, 23 de mayo de 2013

Son vikingos, son personas

Como lo son los teutones o los galos. Aunque nos quieran engañar con sus poses y escenificaciones y nos quieran hacer creer que los bárbaros e incivilizados somos los del Sur, seamos de la tribu que seamos. Bajo sus modelos ordenados y seguros muestran la cara correcta y la forma adecuada de hacer las cosas, despreciando cualquier alternativa, pero luego cometen los mismos atropellos con sus congéneres que los que hacemos nosotros, con la diferencia de que ellos van cargados de una violencia soterrada, contenida, cuya explosión muchas veces es mucho más peligrosa que la nuestra, que es más superficial y extrovertida.

Hablamos de Copenhague. Pero daría igual que nos fijáramos en cualquier otro pretendido paraíso ciclista en el pretendido mundo civilizado de la Europa Central y Nórdica. Para que nos demos por enterados: allá también hay problemas de convivencia con las bicis y entre las bicis. El debate está en los tabloides: los ciclistas muestran una prepotencia y una agresividad preocupantes.

Basta con aterrizar en cualquier ciudad ciclista y tratar de caminar o conducir algo que no sea una bici. Los ciclistas allá arriba intimidan, tocan el timbre y resultan amenazantes para el que no comparte su opción. Pero también para el que la comparte y no la practica con ese ímpetu y determinación con la que ellos y ellas reman en sus ciclonaves. Palabra.

Es condición humana, por supuesto, pero hay que dejar constancia de ello porque muchas veces nos abducen con todo su aparato mediático y su pose altiva y pretenciosa. Allá también andan a bocinazos aunque no toquen la bocina, allá también muestran la faceta más depredadora de la circulación, allá también se aprovechan de las prebendas para intimidar al prójimo, sea correligionario o no. Porque allá la bicicleta goza de muchos privilegios pero sus practicantes no son tomados como una casta, como un grupo. La bici simplemente es, sirve y se usa, con todo lo que ello conlleva. Como la lavadora, el paraguas o el aspirador. Solo que con su componente arrojadizo.

No es oro todo lo que brilla, tampoco allá arriba. Un saludo desde el Sur.

martes, 21 de mayo de 2013

No es oro todo lo que brilla

El mundo de la bici urbana ha protagonizado interesantes protorrevoluciones en varias ciudades de nuestro panorama cercano. Incluidas muchas veces a golpe y porrazo, han despertado mucha expectación alrededor y han generado muchas ilusiones entre la gente. Han sido años intensos e intensivos para muchos ayuntamientos. Barcelona, Donostia, Sevilla, Zaragoza, Vitoria, Valencia, Murcia o Pamplona son sólo algunas de las ciudades que han visto cómo, con menos o más acierto, las bicicletas han sido reincorporadas a sus calles.

En varias ocasiones hemos tenido oportunidad de visitarlas y la conclusión que hemos podido extraer es que ha habido mucha improvisación, mucho despropósito y, sobre todo, mucha propaganda pretendidamente verde alrededor de todas las actuaciones relacionadas con la bicicleta.


Una excepción en cuanto al nivel de improvisación es el caso de Vitoria que, pese a que ha aquejado los males propios de la novedad y de la falta de criterio generalizada en el mundo municipal en las décadas pasadas, lo que le ha hecho sufrir las consecuencias indeseables de todo ello, ha sabido reorientar adecuadamente la política de promoción de la bicicleta, no sin cierta controversia.

Vitoria-Gasteiz tiene aceras bici malas y peores y ha acabado, como casi todas las ciudades que han querido acelerar la promoción de la bicicleta, con más ciclistas en las aceras que en la calzada, donde deberían haberse encontrado. Ha ocurrido igual en la mayoría de las ciudades donde la promoción de la bicicleta se ha concebido y se ha maximizado de manera aislada del resto de la movilidad, es decir, en todas las ciudades de nuestro querido país.

La diferencia en Vitoria ha sido la reacción ante esta deriva. En la capital verde alavesa, ante la profusión de ciclistas en las aceras han decidido actuar para devolver los ciclistas a la calzada, mediante la reducción del espacio y de las oportunidades de circulación y aparcamiento de los coches en la almendra central de la ciudad, a través fundamentalmente del calmado del tráfico, de la reconfiguración y la reordenación del espacio y de la circulación en la mayoría de las calles del centro de la ciudad.


Está claro que ha sido un paso decidido hacia un sistema circulatorio que penaliza el uso del coche y beneficia básicamente a los ciclistas y, de alguna manera, también a los peatones. Pero está igual de claro que no basta con eso y que es un proceso que va a ser largo y convulso, como cualquiera que proponga cambios cualitativos en la vida cotidiana de una ciudad.

Ahora, en plena campaña de educación de la ciudadanía, se plantea, por ejemplo, limitar la circulación ciclista en algunas calles peatonales que reúnen la mayor vitalidad comercial y congregan la mayor densidad de viandantes, y algunos ciclistas se han sentido humillados y violentados por dicha decisión. La convivencia tiene un precio y ese debe ser el de maximizar la calidad del espacio público. Si no somos capaces de darnos cuenta de ello, estaremos cometiendo más errores por más bienintencionados que estos sean.

martes, 14 de mayo de 2013

Breve repaso al carril bici de Pamplona

Hace unos días la televisión regional de esta parte del mundo donde vivimos decidió dar un repaso al carril bici de esta capital provinciana que es Pamplona y, después de haber entrevistado al responsable político del tema y debido al estupor que les produjo la indolencia del mismo respecto a la situación descabellada de la cosa, decidieron, aguerridas periodistas, buscar un contrapunto que sirviera para denunciar la situación, con tal suerte que dieron con uno de nuestros colaboradores más asiduos.

He aquí el resultado de más de media hora de conversación después de conveniente cercenada y extractados tan sólo unos segundos debidamente sacados de contexto.

 

No queda ni rastro de argumentos tales como "esto es una gamberrada" o "lo que no quieren es quitarle nada al coche" o "el peligro y los accidentes se producen en los encuentros entre carriles bici y aceras y la calzada" o "esto es un atropello". La prensa es así de cruel.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Consejos pendejos

Si ayer alabábamos el gusto de los mensajes que ha lanzado el grupo mexicano Bicionudos, hoy toca mostrar el ejemplo de cómo no debe hacerse una campaña de educación vial. Nos llega también desde México, esta vez del DF y de la mano de Muévete en Bici, la iniciativa oficial que a través de la fórmula de las ciclovías recreativas, circuitos cerrados al tráfico para disfrutar de la bici los festivos, busca darle una cierta visibilidad al uso de la bicicleta.

No vamos a poner en cuestión este tipo de iniciativas, lo que motiva este artículo es una campaña que ésta ha publicado recientemente y que reúne todos los ingredientes de una promoción mal enfocada. Ñoña, pueril, impersonal, fría, ridícula y, encima, en verso.

He aquí tan sólo algunas de las pruebas.



Nadie discute la conveniencia de difundir consejos para la correcta organización de una actividad como la que proponen, pero elegir esta forma no es lo más acertado y, menos, utilizando pareados si no es con fin cómico casi ridiculizante. Tratar a la gente así es tratarlos de idiotas y eso nunca es conveniente cuando se trata de ayudar a esa misma gente a tomar las decisiones correctas, las inteligentes, las que les convienen a ellos y las que le convienen a la ciudad.

Mal.

martes, 7 de mayo de 2013

Consejos bicionudos

Hoy el homenaje a la campaña más acertada por su forma, por su tono y por su contenido es para el grupo mexicano de defensa de la bicicleta de Puebla llamado Bicionudos.


Sencillos pero contundentes: el que quiere que se le respete, debe respetar. Y punto. Pero si además se hace con buen gusto con esa estética anacrónica tan simpática y con tanta claridad, se agradece doblemente.

Enhorabuena, son realmente Bicionudos.

lunes, 6 de mayo de 2013

Levántate y anda... pero no lo hagas en bici por favor

Los poderes se han puesto de acuerdo, como si siguieran un dictado común, para adoctrinarnos y defendernos de nosotros mismos, por lo visto. Con mensajes literales, más o menos alarmistas, han decidido atacarnos donde más les gusta, en nuestra fibra sensible, en nuestra conciencia adormilada, en nuestra voluntad debilitada para lanzarnos un mensaje bíblico milagroso: levántate y anda.

Primero apelando a combatir nuestra apatía



Después con evidencias incontestables



Finalmente, con los mismos argumentos pero desde la versión oficial



Parece que, tanto los que venden hiperglucemia como los que necesitan la congestión, para autojustificarse, han decidido poner, otra vez más, la pelota en nuestro tejado y culpabilizarnos de nuestras debilidades, de nuestros malos hábitos de vida, de nuestra pasividad, de nuestra irresponsabilidad, de nuestra dejadez aunque ellos vivan de que nosotros sigamos cayendo en esos pecados nuestros de cada día y cuanto más asidua y más dócilmente, mejor. ¡Espeluznante!

Por cierto, hasta anteayer la bicicleta hubiera sido protagonista de este tipo de mensajes publicitarios porque aportaba frescura, representaba salud y felicidad, era moderna y conveniente. ¿Qué ha pasado de dos días a esta parte para que haya dejado de ser la panacea? ¿No será que nos ven como una amenaza para su mundo edulcorado y dependiente?

Bájate y anda

Para contrarrestar este desmarque de los ciclistas y evitar su marginación, la gente de Valencia en Bici, con su característica originalidalidad, proponen que los ciclistas se sumen a esta nueva tendencia y se bajen de la bici para caminar en las situaciones que se les presenten, pasos de peatones por ejemplo. Buena idea para buscar puntos de encuentro y para demostrar nuestro talante conciliador y favorable.

¿Qué hay de nuevo viejo?

Ese ha sido el mensaje y el ambiente general en el X Congreso Ibérico "La Bicicleta y La Ciudad" de ConBici celebrado estos días en Vitoria-Gasteiz y organizado exquisitamente por Bizikleteroak, la asociación local pro-bici que lleva tiempo dando ejemplo de saber hacer en su labor asociativa.

Bajo el lema "Regreso al Futuro" la propuesta de este congreso era demostrar que devolver a la bicicleta el protagonismo perdido a manos del automóvil no se debe entender como algo regresivo, sino, bien al contrario, como una evolución necesaria hacia una ciudad pensada más en las personas que en las necesidades circulatorias y de aparcamiento de los coches.


Loable, justo y necesario. Mucho más dicho en el marco de Vitoria, ciudad que ha protagonizado el desarrollo más creíble, más razonable y más certero hacia una movilidad sostenible de todas las capitales grandes, medianas y pequeñas de por aquí. Liderados por un equipo de profesionales conscientes y serios que encabeza Juan Carlos Escudero desde el Centro de Estudios Ambientales municipal, el CEA.

Vitoria marca estilo

Cuesta trabajo imaginar cuál va a ser el futuro de la cosa ciclista urbana, mucho más en los momentos decisivos en que nos encontramos desgraciadamente protagonizados por una Dirección General de Tráfico poco sensible a las demandas ciclistas, pero lo que es cierto es que el estilo y la dirección que ha marcado esta ciudad en la que hasta su alcalde se ha subido a la bicicleta invitado por el buen hacer de sus técnicos le va a reportar resultados positivos. Simplemente porque no han maximizado la bicicleta, porque han sabido equilibrar los esfuerzos y porque han sido determinados al fijar el objetivo: menos coches.

Resulta especialmente demoledora la propuesta desde la dirección del CEA: reducir al máximo la utilización y la presencia de los coches en la ciudad, para ganar espacios de calidad para las personas, siempre conservando el carácter eminentemente peatonal de la misma y contando con la ayuda inestimable de las bicicletas y el transporte público. Ahora bien, con límites.Esta ha sido la gran sorpresa, doblemente valiente presentada ante la comunidad pro-bici. No queremos más bicis porque sí y de una manera ilimitada. De hecho se marcan un tope alrededor del 15% del reparto modal.

Lo demás en este congreso, una reunión de viejos amigos, gente a la que le gusta juntarse y celebrar su condición, aunque es una pena que se quede en poco más que un ejercicio de autocomplacencia y una buena excusa para celebrar la asamblea anual. Estos congresos deberían ser más abiertos y tratar de invitar a más responsables políticos y técnicos y, por qué no, público en general, porque aportan valor y conocimiento, que, si se queda en algo nuestro para nosotros, puede resultar, como mucho, endogámico.

De todas formas, enhorabuena y ánimo.

jueves, 2 de mayo de 2013

Hazte un ET, amigo ciclonauta

Si en la calzada te pitan, si en la acera te echan, si en el carril bici andan los peatones... no lo pienses más: hazte un ET.

ET de extra-terrestre porque te harán falta alas para volar. ET de estúpido temeroso porque tú , con tus miedos, has conseguido marginarte de tal manera que te has quedado fuera de juego. ET de exagerado temerario porque has logrado sacar las cosas de quicio hasta que tú mismo te has puesto en peligro sin saberlo. ET de exigente tremendista porque crees o al menos haces creer que sólo se puede circular en tus condiciones y todo lo demás es poco menos que un suicidio. ET de exclusivista totalitario porque sólo entiendes tus derechos y no los de los demás y pides circular aislado de ellos.


Así pues, si la cosa se te hace insoportable aquí en la Tierra, hazte un ET, pero por favor déjanos en paz a los demás.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La policía, montada, es más efectiva

En bici, por supuesto. Pasó ayer. Otra vez más la realidad desbordó las cotas más altas de nuestra imaginación y nos demostró que es mucho más alucinante que nuestras ensoñaciones más calenturientas y que nuestras fantasías más atrevidas.

Un policía alcanza a un ladrón con la bici que había robado
Fuente: Diario de Navarra

Un agente de la Policía Municipal de Pamplona detuvo al ladrón con la bicicleta que había robado y abandonado en su huída.

Un agente de la Policía Municipal de Pamplona detuvo a un ladrón utilizando la misma bicicleta que esta persona había sustraído y que había abandonado durante su huida. Los hechos ocurrieron sobre las 13:45 horas del pasado vuernes día 26. La emisora interna de la policia informó a los agentes de la sustracción de una bicicleta en la Plaza del Castillo. Además, gracias a los testigos, se facilitó una descripción del presunto ladrón. 

Dos agentes que se encontraban de servicio a pie por las inmediaciones del Teatro Gayarre observaron que por Carlos III circulaba en bicicleta una persona que coincidía con la descripción facilitada, por lo que procedieron a seguirle hasta la calle Arrieta, donde abandonó la bicicleta para continuar huyendo a la carrera.

Uno de los dos agentes cogió entonces la bicicleta que había sido abandonada, se montó en ella y persiguió al ladrón hasta Paulino Caballero, donde lo consiguió alcanzar.

Demostrado. En bici es más rápido y, si la policía fuera montada en bicicleta, además de empatizar mejor con los ciclistas y dar mayor visibilidad y prestigio a la bicicleta, podría perseguir a los criminales de una manera mucho más efectiva.

Ignoro si el agente en cuestión es uno de esos que está solicitando la inclusión de una brigada ciclista en esta ciudad, pero, incluso si no lo es, seguro que, gracias a su instinto, se ha dado cuenta de que si hubiera "policías montados" conseguirían llegar más rápido.

lunes, 29 de abril de 2013

Si conduces tu coche solo....

Vivimos tiempos difíciles. Para muchos la situación es tan angustiosa que es comparable a un estado de excepción o un ambiente pre-bélico, un ambiente de guerra, financiera y económica pero guerra en definitiva. En este escenario donde la llamada a la austeridad se ha generalizado como única fórmula para afrontar las dificultades, el asunto energético cobra una preeminencia sobre otros.

Con una balanza energética altamente deficitaria, con una economía energéticamente dependiente, con un consumo energético disparatado y con un estilo de vida que no está poniendo en cuestión este tipo de desmanes, debería ser lógica una reacción responsable por parte de los estados dirigida a hacer reflexionar a la ciudadanía respecto a las consecuencias que todo esto tiene en el estrangulamiento de nuestros países.

Y así podrían tener sentido campañas de corte propagandístico dirigidas a controlar este despilfarro energético apelando a la conciencia colectiva. Igual que hicieron los estadounidenses en vísperas de la Segunda Guerra Mundial alertando a sus conciudadanos de que conducir sólos un coche suponía un derroche energético comparable a darle fuerza al enemigo.


Hoy el enemigo quizá no sea tan personalizable, pero hoy igualmente conducir un coche en solitario sin motivo justificado no deja de ser una forma de alimentar este monstruo que consume espacio y energía de una manera insaciable, este monstruo que se cobra más víctimas que muchas guerras y deja muertos y heridos a diario, este monstruo que atemoriza a todos en la calle, que intimida a los demás, este monstruo que además nos hace dependientes del poder de las corporaciones energéticas y de los grupos financieros que les dan cobertura.

Conducir un coche solo sin una justificación suficiente e inevitable, en este escenario, representa así una irresponsabilidad tremenda en una sociedad que necesita reorganizarse, pero representa además una tiranía respecto a las libertades de los demás y una forma de poner en compromiso su seguridad. Así pues, y aunque la imagen de Hitler quizá no represente estos valores, cabría reeditar este tipo de mensajes que llaman a compartir los viajes en coche. Pero también podrían reformularse en otros que incentivaran al uso de medios no motorizados, como la bicicleta.


Gracias a JuanCris Ortiz por la inspiración.

martes, 23 de abril de 2013

Son los coches, estúpidos

Estamos enfrascados en tratar de dilucidar cuáles son los preceptos que debería recoger una nueva formulación de la circulación que cumpla el doble objetivo de proteger a los más débiles sin que ello suponga un detrimento de la actividad de los mismos. O lo que es lo mismo, cómo conseguir que cada vez menos ciclistas y peatones sean víctimas de atropellos sin reducir el número de gente que camina o anda en bici.

Así le hemos ido dando la vuelta a todo lo concerniente a los requisitos y las condiciones para que la circulación ciclista sea segura, porque la peatonal parece que lo sea. Reducción de la velocidad, reconocimiento del derecho del ciclista a ocupar el carril que le convenga, permiso para que las bicicletas circulen en contradirección o por espacios peatonales, conveniencia o necesidad de que los ciclistas aporten una formación básica o se provean de su propia protección... y sin embargo nadie habla de los verdaderos causantes de la gravedad de las colisiones que no son otros que los coches.


Querida Directora General de Tráfico, querido Ministro del Interior, queridos representantes del mundo de la bicicleta y queridos portavoces de los peatones dejad de taparos los ojos con estupideces del tamaño del casco o de disputas por el derecho a circular por las aceras: el problema son los coches.

Son los coches en circulación los que ponen en peligro a las personas en las calles de nuestras ciudades. Como en las carreteras. Simplemente con disuadir del uso del coche se combatiría de tal manera la sangría que provoca su circulación que no haría falta pensar en otras medidas complementarias. Con menos coches en circulación habría menor probabilidad de sufrir las consecuencias inevitables de su uso: los accidentes.

Lo que pasa es que esta Dirección General de Tráfico, como este Ministerio, como en general todos los responsables políticos y tecnicos que nos rodean no se pueden permitir ni siquiera sopesar la posibilidad de disuadir del uso del coche porque se juegan demasiado y no quieren reconocerlo.

Porque bastaría con perseguir el cumplimiento de las velocidades, el escrupuloso respeto de los pasos peatonales, de las distancias de seguridad y hacerlo con castigos ejemplares, a la vez que se articularan medidas para hacer que los coches sólo se utilizaran por causa mayor. Con eso, con menos coches en la calzada, el resto de actores de la circulación verían que todo sería más fácil.

El casco o la circulación por aceras o por aceras bici no resuelven el problema, al contrario, lo agravan, porque el primero disuade del uso de la bici y la segunda multiplica la probabilidad de sufrir accidentes graves en los pasos de calzada.

lunes, 22 de abril de 2013

Pilladas en el paso de cebra

Hoy me he encontrado, leyendo el periódico, con una breve noticia que recogía dos sucesos que desgraciadamente se están haciendo clásicos y que resumen el estado de las cosas en lo que a ordenación del tráfico se refiere en esta parte del mundo. Una peatona y una ciclista atropelladas en sendos pasos de peatones. Por suerte, ninguna de las víctimas reviste gravedad. Lo que es grave es que este tipo de atropellos se produzcan.


No es lo mismo

Ahora bien, ambos incidentes no son comparables en absoluto. Mientras en el caso de la viandante se trata de un atropello criminal, denunciable y execrable por culpa de un automovilista que ha decidido tomar ventaja en una situación que no lo permitía, en el caso de la ciclista ésta es la víctima propiciatoria de su propio atropello al invadir la calzada por un paso de peatones desde una acera, ambas acciones ilegales y terriblemente peligrosas.

Sin embargo y pese a este carácter diametralmente opuesto, es desafortunadamente demasiado común, por repetido y por esa rancia educación misericorde que tenemos, ponerse del lado del más débil, aunque sea éste el que decida ponerse en peligro de forma gratuita e inconsciente y entonces tendemos, como se deduce de esta noticia, a ponerlos en el mismo rasero y a juzgarlos a ambos inocentes.

No da igual

Pues no, la inconsciencia no es inocente y la estulticia menos, sobre todo cuando involucra a otros y tiene consecuencias sobre ellos y, de la misma manera que no se nos pasaría por la mente exculpar al conductor que despreocupadamente atropella a la niña que cruzaba por el paso de peatones, no deberíamos compadecernos y perdonar a la ciclista que se arroja desde una acera, esté pintada o no para ciclistas, porque su maniobra tiene consecuencias para ella y para el atropellador que no puede evitarla.

Así pues, basta ya de hacer demagogia con los pobres e infaustos ciclistas que trasgreden la ley para su propio beneficio poniendo en peligro su integridad y la de los demás, aunque caigan atropellados en el intento, porque esto nos va a hacer flaco favor a la hora de defender sus derechos y su dignidad en el futuro.

domingo, 21 de abril de 2013

Ciclismiquis

En una lectura distraída de un periódico regional, da igual cuál, da igual de dónde, me he encontrado con el clásico valiente que expresa su opinión a modo de queja para denunciar el desfase ciclista urbano en una mezcla de exigencia y de reprobación gracias a la cual no se sabe bien si trata de pedir o de impedir el desarrollo razonable de la actividad bicicletera en su ciudad. Habitual.


La nota recoge la esencia más cruel de en lo que ha derivado la cuestión de la bici en muchas de nuestras ciudades para la mayoría de la gente.

Por un lado, las "bicisitudes" de los que intentan seguir esos chorizos que se han habilitado bajo el denominador común de carril bici, que no son sino auténticas gamberradas hechas por técnicos municipales ignorantes y asumidas como mal menor por la mayoría de los ciclistas dóciles y miedosos.

Por otro, el sangrante tema del timbre y de la conveniencia o necesidad imperiosa de su uso, que es la expresión máxima de la peatonalización del tráfico ciclista, ya que en calzada el uso del timbre resulta impropio por ridículo.

En último lugar está el asunto de la velocidad a la que circulan los carrilbicistas y cicleatones que atemoriza a los peatones y, más que eso, es la demostración de que todo esto, además de hacer tortuosos, incómodos e incomodantes los itinerarios en bici conlleva la necesaria ralentización de los ciclistas, una vez convertidos en pseudo-peatones.

Lo peor de todo esto es que a muy poca gente le chirría. Esta mezcla de conformismo, ñoñería y taimada agresividad está dejando a la bicicleta a la altura del betún y a sus prácticantes como los bastardos de la circulación urbana. Veremos cuánto dura la alegría.

jueves, 18 de abril de 2013

La vida más allá del carril bici

Cascante es una de esas poblaciones que se ha aventurado a proponer un nuevo estilo de movilidad entre sus habitantes. Una de tantas que se ha propuesto hacer un replanteamiento de la movilidad en su entorno urbano y que lo ha querido hacer a la brava, previo estudio, pero a la brava, como se hacen estas cosas en un escenario tan concreto como el que ofrece un pueblo de 4.000 habitantes, relativamente llano, diseccionado por dos carreteras y con una arraigadísima cultura de utilizar el coche para todo.

¿De ir en coche al bar a ir al cole en bici?

Con un radio de apenas 600 metros, los cascantinos, como todos sus convecinos de la ribera navarra y, en general, como todas las poblaciones rurales no han superado la dependencia del coche y todavía continúan utilizándolo para todo, incluso dentro del pueblo.

Resultaría tedioso analizar por qué hay semejante dependencia del motor, pero lo resumiremos en una mezcla de necesidad y de ostentación. Necesidad, porque estos pueblos, como todos, han ido quedando aislados, desprovistos de unabuena oferta de transporte público, y sus habitantes se han visto obligados a . buscarse la vida de manera individual, lo que les ha ido empujando a hacerse con uno o varios automóviles por familia para poder atender sus necesidades de movilidad exterior.

Este proceso, que se ha ido consumando de manera progresiva desde los años 70, ha generado una cultura que presenta la tenencia del coche no sólo como una necesidad sino como un estatus al que hay que llegar para considerarse un habitante en plenitud. Esto ha ido derivando, en las últimas décadas, en un vicio que ha conllevado a la utilización-exhibición del coche para todo: para llevar los niños al colegio, para ir a trabajar (aunque se trabaje en el propio municipio), para ir al bar, para ir al polideportivo o para quedar con los colegas.

Ridículos viajes de apenas unos centenares de metros hechos a golpe de acelerador y demostrando una prepotencia que, desgraciadamente, es refrendada por la inmensa mayoría. Estos pueblos viven presos de sus propios coches, habiendo cedido el espacio a los mismos para su circulación y para su aparcamiento, que se entiende como un derecho civil de primer orden.

El reto de la movilidad sostenible en la sociedad motorizada


Pues bien, en este pueblo, y no es el primero, se han propuesto darle la vuelta al asunto, aunque sea haciendo pequeñas tentativas, para proponer una nueva forma de moverse y para enseñar a sus menores que otro pueblo es posible. Y llevan en ello un par de años. Empezaron haciendo un Plan de Movilidad, que ha ido dando sus frutos. Hace unos meses predicaban con el ejemplo, anunciando que la Policía Local iba a patrullar en bicicleta. Ayer presentaban una iniciativa de camino escolar a modo de "bicibus" de la manera más sencilla que se puede hacer que es mediante quedadas colectivas y circulación en pelotón.


Lo llamativo de este cambio es que se hace de una manera premeditada sin necesidad de infraestructuras, sin carriles bici. Recuerdo con intensidad nuestra primera reunión en el Instituto del colindante Cintruénigo cuando, decididos a promocionar el uso de la bicicleta, la condición que nos pusieron es que se hiciera sin carriles bici, porque no hacían falta.

Es mucho más curioso cuando la próxima población Corella había apostado por el modelo opuesto y había montado toda una red de ciclovías pintadas en un fantástico azul Copenague que sentó un precedente en todo el estado. O quizá no lo sea tanto, cuando la gente, conociendo los problemas que había suscitado la implementación de semejante duplicidad viaria quisiera hacer las cosas de manera más modesta, pero a la vez más natural y más empática.


De todas maneras, hay una componente que es decisiva en estos procesos que están viviendo todas estas localidades gemelas y es que, en todas ellas, la bicicleta no ha perdido presencia social en esos años de alocada motorización y siempre han mantenido una masa crítica de gente de todas las edades y todas las condiciones que han seguido utilizándola para sus quehaceres cotidianos. Eso es lo que las diferencia del resto, que los abuelos, los padres, los hermanos y los amigos han seguido usando la bici para desplazarse. Les deseamos todo el éxito que se merecen y que a buen seguro lograrán en esta iniciativa y en las que se propongan en el futuro.

Pero estas no son iniciativas aisladas. Cada vez hay más poblaciones concienciadas y decididas a iniciar la aventura hacia la desmotorización y a hacerlo empezando por el principio, por los niños, por la educación y por la consolidación de estos valores entre los que serán una de las generaciones decisivas para hacer el cambio modal y el cambio mental que devuelva las ciudades a las personas y que dejen a los coches relegados a sus usos verdaderamente eficientes o inevitables.

Como ejemplo, en el otro extremo de Navarra pero con una casuística similar, Bera plantea una campaña de ir "al cole sin coche", al menos los miércoles.

Más ejemplos de camino escolar en este blog de referencia.

lunes, 15 de abril de 2013

Barcelona biciutat?

Las últimas semanas parece que los barcelonitas se han propuesto copar la palestra de la bicicleta urbana, otra vez. La ciudad referencia de la eclosión urbana de la bicicleta, junto con San Sebastián, vuelve a ocupar los titulares de la prensa ciclourbana por la incurable inquietud de sus gentes.


Barcelona siempre ha sido, para los que llevamos unos lustros en esto de potenciar la bicicleta en la ciudad, el centro de referencia y el banco de pruebas de las nuevas tendencias y de las nuevas propuestas en todo lo relacionado con la bici urbana. Con la ventaja de que es una gran ciudad, con todo lo que ello conlleva, y de que sus habitantes son cosmopolitas y, como tales, desprejuiciados y hasta cierto punto volubles, sensibles a las nuevas modas.


Ir a Barcelona hace una década era como hacer un viaje en el tiempo y ganar 4 ó 5 años cuando procedías de una ciudad provinciana, mediana y en alguna medida mediocre en esto de la bicicleta. Ciclovías, movimiento ciclista, empresas de servicios en bicicleta, tiendas innovadoras y especializadas en el tema, congresos, bicicletas públicas a lo bestia y ese carácter mediterráneo de sus habitantes, hacían de cada visita una experiencia casi iniciática.


Lo malo es que el paso de los años iguala las edades y hace más presentes los defectos que las virtudes. La carrera ciclabilizadora ha sido tan alocada que ha destapado las vergüenzas y los trapos sucios y, como no podía ser de otra manera, en Barcelona todo eso se ha aireado antes y de una manera más crítica, porque, eso sí, los barcelonitas también se precian de ser especialmente implacables con los suyos a la hora de denunciarse entre ellos. Será porque tienen más escuela democrática, porque tienen una sociedad civil más madura y mejor organizada, porque tienen más experiencia y más cultura o simplemente porque les gusta, que también.


El caso es que tenemos Barcelona prácticamente todas las semanas en la lista de noticias. Que si la eterna pelea por el precio de las bicis públicas, que si las aceras sí en boca del BACC, que si los carriles bici en revisión permanente, que si una nueva ordenanza municipal oportunista revisando las condiciones de la práctica ciclista meses antes de que se consume el nuevo Reglamento General de Circulación... la cosa es que los barceloneses no soportan no seguir siendo la vanguardia del ciclismo urbano y se han puesto manos a la obra.


Barcelona de Trèvol, de Amics de la Bici, de Biciclot, del BACC, de Bike Tech, de Espai Bici, de Trixi, del Bicing, del Congrés de la Bicicleta, de Barcelona Cycle Chic, esa maravillosa ciudad que ha sabido reinventarse una y mil veces, pero que dista mucho de ser una ciudad bici, seguro que consigue tenernos atentos y expectantes a sus nuevas opciones, a sus nuevas tendencias, a sus nuevas equivocaciones y a sus nuevas disputas.